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Nunca había escuchado la expresión “tragar años” como forma de expresar que alguien aparenta ser más joven de lo que realmente es. Hoy una señora nos dijo a Alejandra y a mí que tragamos años. Tan coqueta. Pasando a otros temas, hoy nos contaron la historia de la mosca en el taco o la mosca en la torta o la mosca en el consomé. Para los que no lo saben, es muy común ir por la calle y encontrar un puesto de taco de canasta, torta que promete ser gigante o birria con consomé. La historia de la mosca en cualquiera de ellos va de la siguiente manera. Resulta que tú te compras tu taquito de canasta, tu torta de cualquier cosa o tu birria con consomé. En algún punto de tu consumo de estos bienes, te das cuenta de que alguna cosa oscura y pequeña habita tu alimento. Sigues comiendo normal, porque es usual que las cosas de parrilla o de olla tengan una cosa oscura y pequeña en su interior, qué vas a saber tú: un pedacito de carne quemada, un resto de la parrilla o una cebollita que se quemó y se fue al consomé. Es natural que no quieras consumir esa cosa oscura y pequeña en tu alimento. Sin embargo, no hay razones para pensar que tras esa figura oscura y pequeña se oculte una amenaza a tu salud. Con desatención, la apartas. Sigues comiendo, sigues disfrutando de tu alimento. La vida es una gonorsobia. Por más que la hagas a un lado, esa cosa oscura y pequeña que has venido haciendo a un lado porque no quieres consumir pero que tampoco consideras amenazante de repente se manifiesta como de tratamiento inminente. Ya con la cuchara, ya con el dedo, ya con el tenedor, te ves obligada a recogerla, agarrarla o pincharla y a echarle una mirada atenta, ni circunspecta ni expectante, pero atenta, cognoscitiva. Y ahí te das cuenta de que eso que no querías pero que hasta ahora ha venido siendo inofensivo se torna amenazante, te hace dudar de un montón de cosas: de tu salud, de tu parrillero de confianza, de lo que has venido comiendo, de lo que tienes metido en la boca y de lo que comerás en el futuro. Es la maldición del conocimiento. Ahora tienes una mosca en el taco, una mosca en la torta o una mosca en el consomé. Es el fin. Tu vida se encuentra ante una encrucijada. Puedes cuestionar toda tu relación con tu parrillero, puedes dudar de todos tus consumos de alimento pasados, presentes y futuros, puedes cambiar tu confianza por la sospecha, comenzar a operar con un Ministerio de Salubridad sobre tus decisiones, relaciones y afectos, puedes acabar con tu tranquilidad. O puedes hacerte la güevona. Ya que tienes el bocado metido, ya que estás viva y la vida es sucia, puedes hacer como que no pasó nada, apartar la mosca como si fuera un pedacito de carne quemada, un resto de parrilla o  una cebollita que se quemó y se fue al consomé. En virtud del bien mayor que es seguir en la lucha, puedes ahorrarte la sospecha de todo y hacerle así con los dedos a la mosca y tirarla al piso y seguir en la lucha.

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