49

Ya sabemos que las cosas no son como nos las pintan, pero es que me parece muy hijueputa vivir constantemente con la idea de que no controlamos ninguna de las cosas que nos pasan. De acuerdo, hay causas que no controlamos y sufrimos los efectos casi al azar: el sistema dejó de funcionar porque alguien hizo algo mal y eso nos termina afectando, y no lo podemos cambiar; está bien, no somos omnipotentes. Pero ahí no puede terminar la cosa. Para tener ánimos de seguir vivo, uno tiene que poder controlar algo de lo que le pasa. El fatalismo dice que uno no controla nada de lo que le pasa, el optimismo dice que uno controla todo lo que le pasa. Y yo, tendiendo a creer que la realidad de las cosas es más como dice el fatalismo que son, digo que hay al menos tiene que haber algo, un pedacito, que uno pueda controlar, sobre el que uno pueda decidir. Puede que escoger qué sopa tomar en el almuerzo sea de las pocas acciones que reivindiquen nuestra posibilidad de controlar nuestras propias vidas.

Anuncios

Un pensamiento en “49

  1. Tan de acuerdo con todo lo que dice que por eso sigo teniendo barba y ahora tengo tatuaje. Ese es el control chiquito que tiene uno, junto con el control sobre la forma de tratar a los otros. Ahí se me acaba el control.

Comenta esto

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s