Colciencias y la Revolución

Ayer antes de a entrar a una cosa de Darwin y las especies, de si las especies existen o son meras abstracciones de nuestro intelecto, me encontré con un amigo en el sitio habitual donde tintiamos y jugamos a las maledicencias antes de entrar a hablar de investigación o, mejor dicho, a conocer qué es lo que investiga otra gente y cómo lo hace. Cuando llegué, no estaba solo, sino con una pelada y un mancito. El mancito hablaba de algo y mi amgio le decía que falaz, que eso no se seguía de lo otro y de errores de argumentación.

Ahora bien, el problema que se traían entre manos era más o menos el siguiente: que había un aparato burocrático neoliberal que determina los contenidos curriculares impidiendo que las humanidades, los sentimientos y las contingencias de la vida entren en esos cuadriculados esquemas del mercado de producción esbozado por un archivo en excel… En algo así consistía el problema. El asunto tenía que ver con que al parecer hay en los estatutos de las cosas una fuerza oscura que mueve a los burócratas y a los profesores a que enseñen todo lo que le conviene al mercado pero nada de lo que le conviene a los muchachos, o cada vez menos, con el objetivo claro de convertir la educación en una herramienta de opresión, no de librepensamiento, que tiende a acumular la riqueza en la cuenta bancaria de los que ya son ricos y aumentar la miseria de los que ya son miserables (¿acaso en la escala cósmica no somos todos miserables?). Pues muy bien. La salida que se proponía era reestructurar el sistema de patentes de Colciencias, que es el organismo que se encarga de vigilar que todo lo que hacen las personas en las universidades se rijan con la lógica macabra de los que aprecian sobre todo la Materia y desdeñan la riqueza del Espíritu.

En el esquema problema-elementoproblemático-solución lo claro era que había que acabar con Colciencias e inventarse una nueva institución con otros estatutos que invirtiera recursos en la investigación de energías limpias que permitieran la explotación sostenible de nuestros recursos naturales.

Mi amigo muy teso viéndole una falacia a lo que no tiene ni pies ni cabeza. En todo caso, me queda muy claro que hay que hacer la Revolución. Lástima que Colciencias no tenga dolientes. Ni la educación media. Pobre man. Yo me comí un palito de queso mientras mi amigo se desocupaba.

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