Vacío perfecto

No sé de dónde venga el título “Vacío perfecto” que le puso Lem a este libro, pero me da la impresión de que está bien puesto. No quiero de decir con esto que Lem no se haya tomado el trabajo de dejar pistas para que un lector agudo se dé cuenta, sino que yo no me fijé en esas pistas, si las había. Este es un libro sobre las posibilidades. Es un libro que vuelve a concebir el Universo y vuelve a concebir el Universo y vuelve a concebir el Universo. Es una tarea que falta por hacer.

image

Este libro se me ensució en el proceso de lectura.

No creo que el lector se enfrente con un libro de reseñas de libros inexistentes que solo se proponen jugar con él. Es más bien un libro de reseñas de libros que no existen en el mismo mundo que el autor y que solo se proponen jugar con él. Voy a explicar esto usando un par de clichés de la crítica literaria. A diferencia de Faulkner o de Vargas Llosa o de García Márquez, el autor de Vacío perfecto no inventa un mundo cuyo plano existen cial se opone en cierto sentido al del mundo donde él come y duerme, donde muere, pero sobre el cual necesariamente no versa su libro. En lugar de esto, el autor postula —varias veces— otro Universo en el que no se cumple la (meta)física de donde él come y duerme, de donde muere, y reseña cada vez un libro escrito en ese Universo. Allí no existe Lem, pero reinan sus engendros, ya sean libros, personajes o leyes científicas. Allí se mueve una realidad objetiva sobre la que versan ciertos libros (que tal vez se oponen a esa realidad) escritos por el Faulkner o el Vargas Llosa o el García Márquez o el Wittgenstein o el Feynman locales, cuyos libros son leídos y reseñados por otro Lem que reseña, además, su propio libro de reseñas. Se debe concluir de esto que los libros que se reseñan en Vacío perfecto existen, solo que no los vamos a encontrar en las bibliotecas del Universo en que nosotros comemos, dormimos, morimos.

Estos libros posibles los ubica Lem en una biblioteca posible que quiso llamar “Biblioteca del Siglo XXI” en la que están otros libros que escribió él mismo después de Vacío perfecto. Tal parece que en el(los) Universo(s) de esa biblioteca prospectiva se cumplen ciertas propiedades físicas relacionales que permiten un escrutinio de nuestro Universo. Si estas propiedades son biunívocas o no, está por verse. Qué invitación a hundirnos en el futuro. Menudo ejercicio de autodestrucción.

(Este libro está ilustrado en la cubierta con unos dibujos de un tal Albertus Seba que ayudan a relajar la vista de tanto en tanto mientras uno está leyendo el libro. Hay que celebrar eso.)

Anuncios

Un pensamiento en “Vacío perfecto

  1. Pingback: Magistral, por Rubén Martín Giráldez | General Entrescu

Comenta esto

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s