Ray Brassier es uno de los homo sapiens que estoy leyendo en este momento. No puedo decir para qué, porque se supone que es clasificado, pero sí estoy autorizado para compartir citas con los lectores de este, su blog, para que se entretengan un poco y salgan de sus rutinas alienantes. La cita que traduzco a continuación es parte de una entrevista que le hicieron a Brassier en 2011 para Kronos, la autoproclamada revista filosófica más grande de Polonia.

La emergencia de la ciencia natural matematizada alrededor del siglo XVI marca el punto en el cual esta manera [premoderna, monoteísta] de darnos sentido a nosotros mismos y a nuestro mundo comienza a desanudarse. No colapsa toda de una vez, pero comienza a perder su legitimidad teórica oficial en el discurso de la teología una vez que la nueva ciencia comienza socavar los fundamentos teóricos de esta última. En el transcurso de unos pocos siglos, la asunción por mucho tiempo aceptada de que todo existe por una razón, de que las cosas tienen intrínsecamente un propósito y de que han sido diseñadas de acuerdo con un plan divino, es desmantelada lenta pero sistemáticamente primero en física, después en química y eventualmente en biología, donde se mantuvo por mayor tiempo. La curvatura del espacio-tiempo, la tabla periódica, la selección natural: ninguna de estas son inteligibles en términos de narrativas. Las galaxias, las moléculas y los organismos no son para nada. Por más que tratemos, se hace cada vez más difícil construir una narrativa racional plausible acerca del mundo que satisfaga nuestra necesidad psicológica de historias que tienen comienzo, nudo y desenlace. Por supuesto, ‘nihilismo’ en su sentido más amplio, comprendido como un dilema en el cual la vida humana y la existencia están más generalmente condenadas como ‘sin sentido’ (i.e. ‘sin propósito’), ciertamente antecede el desarrollo de la ciencia moderna (piénsese en el Eclesiastés). Pero la emergencia de la ciencia moderna le otorga a esto un sentido cognitivo del que antes no gozaba, puesto que el nihilismo premoderno fue una consecuencia de una incapacidad de entendimiento —”no podemos entender a Dios, por lo tanto no hay un significado para criaturas limitadas de entendimiento como nosotros”—, mientras que el nihilismo moderno construye a partir del éxito precedente —”entendemos la naturaleza mejor de lo que lo hacíamos, pero este entendimiento no requiere ya el postulado de un significado subyacente”.

Acá podemos observar tres asteroides de nombres Gaspara, Deimos y Phobos.

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  1. Me alegra muchisimo encontrar un blog activo sobre filosofía y variedades en español. No lo abandones! Te agregaré a mi Feedly.

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