Aún no era grande

Por fin logré leer Aún no era grande, de Estefanía Uribe Wolff. Los amigos, los lugares y las cosas que uno tuvo y va perdiendo son los mejores candidatos para fabricar una nostalgia del pasado cuando es grande. Estefanía, la protagonista del libro, le cuenta al lector en diez relatos cortos qué pasa cuando se pone a fabricar esa nostalgia, qué intimidades son las pistas clave, qué experiencias, personas y cosas la hicieron a ella. Pero el resultado no es la nostalgia, ese lugar común cuando uno se pone a recordar. En lugar de eso, lo que resulta de estos relatos me parece una descripción casi objetiva de sí misma construida a partir del único material con el que una descripción así se podría hacer: lo más personal. Por ejemplo, qué pasó cuando soñó con la persona a la que más quiere, qué significa para ella su nombre, por qué piensa que mejor derramar sangre que lágrimas, qué la apasiona, de qué depende para vivir y si vale la pena o no ahondar en eso. Queda la impresión de que en esas pocas cosas está la esencia de lo que la describe, que con eso basta. Queda esa impresión, pero no, seguro para describir objetivamente a una persona se necesitan más cosas. Eso, o que necesito hacer una relectura más juiciosa para descifrar el enigma.

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