La zorra y las derrotas

El grandioso Nelson Alfabravo, escatólogo amigo y gambeteador de toda confianza de esta casa editorial, ha considerado digna de réplica una entrada anterior de este, su blog. En su réplica, afirma Alfabravo que las derrotas holgadas son las que uno podría decir que no duelen tanto, esas en las que uno sabe que “si juegan cien veces ese partido lo perderían 99 y lo empatarían heróicamente (sic) alguna vez. No había cómo”. En esto estoy de acuerdo con él y además me parece bien clara la forma de presentar la idea, cosa que valoro. Luego afirma que esas derrotas en las que se pierde por poco sí duelen, que son como una tusa, que además duelen más porque a uno “se le arriman los recuerdos de los goles fallados, de los pases errados, de las que sacó el arquero del otro equipo, de la falta de sincronización en los movimientos”. Él discrepa de mí porque me lee diciendo que la derrota de Ecuador no dolió aun cuando fue de este último tipo, una de esas en las que se pierde por poco.

En mi entrada hablo sobre esta eliminación de Ecuador y digo que al ver el rostro de Reinaldo Rueda me da la impresión de que no duele. Ecuador ya había hecho méritos para ser eliminado, afirmo, al perder su partido contra Suiza en los últimos minutos y en el empate contra Francia, afirmo, con algo de fundamento estadístico, que se vio que este último los superó. Así, afirmo que no dolió la eliminación por cuenta de este empate con Francia. Hay dos derrotas de las que hablo, si se quiere. Una contra Suiza y otra, final, en la tabla de posiciones como resultado del empate contra Francia. La sensación que me quedó fue de que esta última derrota no dolió porque se entregó todo.

Reconozco una falta de precisión y claridad en mi descripción de las cosas. He debido decir que la derrota contra Suiza en el primer partido fue de esas que sí duelen, haber distinguido entre esa derrota inmediata y la otra, la final, resultado de ese partido empatado contra Francia.

La afirmación  de mi post que Alfabravo ataca es simplista en el sentido en que no tiene en cuenta la derrota contra Suiza, que creo que sí dolió (y harto). En un análisis más juicioso, complejo, serio y claro que el mío, eso debe tenerse en cuenta. La aspiración de este espacio editorial es ofrecer análisis que tengan en cuenta todas las variables. En los casos en los que no lo haga, debería especificar por rigor que estoy simplificando. La réplica de Alfabravo es acertada y contribuye a mejorar este espacio, por lo cual estoy agradecido.

Sigo creyendo, de todas maneras, que después del partido contra Francia la sensación no fue de esas similares a la tusa. Creo que Francia demostró su superioridad y que ese partido se hubiera empatado 99 veces y ganado heroicamente alguna vez. Si se hubieran acordado en ese mismo momento de la derrota contra Suiza, depronto la sensación sí habría sido de dolor, no resignación, pero eso no fue lo que reconocí en el rostro de Reinaldo Rueda (aunque reconozco que como lector de mentes ahí me puedo estar equivocando). No creo que la zorra se haya consolado de forma autocomplaciente mintiéndose con un “bueh, igual esas uvas se veían malucas”, sino que se dijo algo como “chanfle, tan ricas esas uvas, pero qué hago pues si no me daba el salto”. La zorra que no se miente se va a seguir entrenando en salto alto.

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2 pensamientos en “La zorra y las derrotas

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