Indocumentado

Alguien me tuvo que haber calumniado, o maldecido, que viene a ser lo mismo en este caso, pues he sido condenado sin razón al estatus de indocumentado por la milicia. Mi romance con la milicia comenzó hace mucho, cuando nací, cuando respirar o llorar o alimentarme o cagar en este suelo valió como firma de un contrato que me obliga a tomar las armas por la patria o, de no hacerlo, pagar lo que los milicos consideren justo como compensación para ellos por no decidirme a tomar las armas. Sin el documento que formaliza el cumplimiento de la obligación no soy nadie, o sí pero no. Sin el documento que formaliza el cumplimiento de la obligación no puedo obtener otro documento que formaliza el cumplimiento de unas ciertas obligaciones académicas sin el cual, a su vez, no soy apto para trabajar de manera más o menos seria (aplausos del respetable) y sin eso no hay billete y uno sin billete no es nadie, o sí pero no. (Q.E.D.)

Pero yo soy un ciudadano de bien, siempre me muevo en al interior de los límites de la constitución y las leyes, entonces voy y les llevo una carta en la que, amparado en un derecho constitucional y todo el formalismo que sigue, les pregunto si tienen mis documentos en sus archivos, por qué no me atienden y si me pueden atender algún día y que me reciban el original y me devuelvan una copia firmada y el soldadito me devuelve la copia con un paradójico, porque críptico y elocuente “Resivido SIB Zapata Galvis Brayan” escrito a mano con fecha y hora. Que sello no porque ya no hay sellos. ¿De dónde sacaron eso? De la misma ley que dice que todos los trámites tienen que ser sencillos y no deben incluir complejidades innecesarias. Todos tienen su romance con la milicia heroica y puta, y el mío es uno entre cientos de miles. Yo, como ellos, solo quiero que me atiendan para tener el documento para… ser alguien.

(Circula por estos días un material audiovisual en el que, con la esperanza de que los agentes del orden no le hagan nada, un periodista procaz grita “¡Prensa! ¡Prensa! ¡Prensa!”, pero sí le hacen. Se dan un banquete con él. Yo sospecho que algo así le pasaría al que diga lo mismo en el portal de la milicia, cuyos dirigentes siguen burlándose de quienes se pueden burlar, sus superiores y los ciudadanos y la prensa entre ellos. Uno huele la podredumbre entre todo eso, pero muy difícil ir por los documentos y los testimonios que la acreditan: está acuartelada, la podredumbre. Los costos del heroísmo.)

Anuncios

Comenta esto

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s